El prefecto de la región Auvernia-Ródano-Alpes, Etienne Guyot, por su parte habla de disturbios de una «magnitud totalmente inédita».
Solo en Lyon la Policía ha procedido a 160 detenciones y registra alrededor de un centenar de heridos en sus filas.
Según el alcalde ecologista de la ciudad, Grégory Doucet, la manifestación «pacífica» en su ciudad dio pronto paso a «radicales mucho más violentos, agresivos, que han invadido el espacio público (…) Y a estos alborotadores se han sumado saqueadores, ladrones, que han saqueado de forma metódica un determinado número de tiendas».
En Limoges, donde unos vándalos han incendiado el ayuntamiento, el alcalde Guillaume Guérin (LR-Modem-PRG) considera que la Policía ha «carecido de medios». «La Policía Nacional ha carecido de medios. Los servicios de información territorial se lo dicen, la Policía Nacional se lo dice, la prefectura se lo dice», explica.
Uno de los coorganizadores de las manifestaciones contra la carestía de la vida, en cambio, celebra los episodios de violencia que han sacudido el país.
«Se me ha pedido que condene las violencias, los disturbios, las barricadas. Que condene la cólera del pueblo. Me niego a sumar mi voz al concierto de la indignación. Esa cólera no la condeno: la saludo«, escribe así Benjamin Ball, el editor del sitio ’17octobregiletjaune.net’.