“A veces no faltan las ideas, falta presupuesto, y en este caso se conjuntaron las ideas con el presupuesto”, reconoce Carmen Junco, presidenta de la FIL, que apunta que la feria este año ha crecido en contenidos y se ha vuelto “muy robusta académicamente”. Ante un recinto que no tiene capacidad para acoger a mucha más gente de la que ya recibe, el crecimiento, dice, vendrá por el refuerzo del programa. El año pasado ampliaron los espacios y subieron los auditorios al segundo piso del recinto para mejorar la acústica, y este es el primero que celebran los encuentros en torno a la filosofía, una de las patas principales del programa. La poesía se suma a la terna que completa la narrativa, y cuenta con un salón que promueve y bautiza la editorial Vaso Roto, que este otoño funge por primera vez también como patrocinadora y ha arrasado con las publicaciones de Anne Carson, recién galardonada con el Nobel de Literatura.
El Colegio Nacional ha tomado el testigo a otras entidades que desembarcaron antes, como la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Lo académico tiene un peso fundamental en la composición de la oferta y sigue marcando la pauta, también con actividades formativas para el sector profesional. Hay finalmente una gran presencia de literatura del norte y para el norte. A esta feria llegan visitantes, sobre todo, de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León, además de la Ciudad de México, y cada día pueden encontrar alguna lectura, charla o conferencia que remite a las letras de la región. “Nos gusta generar discurso desde el norte. Por muchos años se pensaba que el norte no tenía mucho potencial cultural”, lamenta Carmen Junco, que ha peleado para sacudirse el sambenito.
El perfil del público, que tiene de media unos 28 años, según apunta la presidenta, da una idea del peso que tiene la Universidad. Han visitado el recinto más de 400 escuelas y más de 50.000 estudiantes de distintos niveles. “Lo que ha distinguido esta feria es la calidad académica de los ponentes”, ensalza.
El francés Emmanuel Carrère abrió la feria el fin de semana inaugural y detrás de él han desfilado grandes, medianos y pequeños autores, en términos de audiencias. Los libros de Cristina Rivera Garza, miembro del Colegio Nacional desde 2023 y una de las grandes dinamizadoras de la conversación pública mexicana, prácticamente se han agotado en el pabellón. La nueva edición de El Principito, traducida por Luis Villoro y con prólogo de su hijo Juan Villoro, también ha encandilado al público familiar dentro de una extensa programación donde también la oferta de nicho ha encontrado quien le corresponda. La industria regiomontana se ha volcado en darle altura a esta feria y tras la visita de Colombia la edición anterior, el año que viene volverá con un invitado internacional: España y su generación del 27.
Continúa el idilio transatlántico
Tras varios años de guiños culturales, España vuelve a cruzar el océano para protagonizar una de las principales ferias mexicanas. Fue la invitada de honor de la Feria de Guadalajara en 2024 y volvió con Barcelona en la de 2025. Esta vez desembarcará con una revisión crítica de la generación de 27, que incluirá el papel de las escritoras y que revisitará el exilio republicano en México, un legado vivo en el país norteamericano que tiene en el poeta Pedro Garfias a uno de los grandes exponentes en el Estado fronterizo, donde reposan sus restos. España comienza a recuperar también la memoria pública sobre un episodio que ha pasado más desapercibido en la península ibérica que en su contraparte americana.
“Es importante que investiguemos no solo ese momento sino lo que hemos heredado”, ha ensalzado Eva de Mingo, consejera cultural de la Embajada de España en México, que ha repasado el enorme intercambio cultural reciente entre los dos países. La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide y el Museo Nacional de Antropología recibieron en 2025 el Premio Princesa de Asturias de las Artes y de la Concordia, respectivamente. También el escritor Gonzalo Celorio se alzó con el Cervantes ese mismo año, y México llevó a Madrid la exposición prehispánica más grande hasta la fecha,
clave para desenredar las maltrechas relaciones políticas entre los dos países. Lejos han quedado los desencuentros por la Conquista. El vínculo goza hoy de buena salud y ambas autoridades están volcadas en sacar brillo al idioma común y al estrecho intercambio cultural.