Tampoco tiene nada pendiente por demostrar. Con un récord de doce nominaciones a los premios Oscar, Nicholson se llevó tres estatuillas a casa por Atrapado sin salida, Mejor… imposible y en La fuerza del cariño. Su filmografía está repleta de obras de culto que marcaron generaciones, desde Easy Rider, El resplandor, hasta su emblemático Joker en Batman.
La gran oportunidad que dejó ir
Si bien en sus primeros años no consiguió el rol principal en El graduado —el cual catapultó la carrera de Dustin Hoffman—, Nicholson no tardó en alcanzar una posición privilegiada en la que podía escoger libremente qué proyectos filmar y cuáles descartar. Por lo general acertó con su intuición, salvo en una ocasión puntual que confesó con amargura tiempo después:
«El único papel realmente bueno que rechacé, y por el que podría matarme, fue El gran Gatsby. Desde que tenía 18 años, la gente me decía que debía interpretar a Jay Gatsby. No busqué quedarme con el papel por motivos personales que no me gustaría ver impresos».