Tomado de: El Universal
Morelia.— “Me acabo de sentar en una (butaca) de madera y traigo las nalgas mojadas», fue lo primero que dijo un desenfadado y bromista Alfonso Cuarón, al llegar al auditorio del Centro Universitario Cultural de esta ciudad, donde recibiría la Medalla de la Filmoteca de la UNAM a su trayectoria.
El director de Y tu mamá también, ganador del Oscar por Gravedad y ROMA, estaba feliz, porque luego de haber sido expulsado a mediados de los 80 del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC, hoy ENAC, UNAM), tendría en sus manos un reconocimiento de su alma mater, de la que se dijo orgulloso.
“Debo decir que sí, que soy cuequero y de la Facultad de Filosofía, no terminé ninguna de las dos, una (fui) corrido, con razón, y la otra porque por la vida tuve que dedicarme a trabajar, dejar la carrera, fui padre muy joven, entonces me tuve que dedicar a chambear”, dijo.
“Aclaro que después de todos estos años y de ser universitario cuequero y de la facultad, es el primer reconocimiento que tengo de la Universidad”, refirió.
La medalla otorgada es hecha con los residuos de plata del revelado de filmes, por lo que le dijeron, se llevaba un cachito de cintas como Canoa y por supuesto de «Y tu mamá también», el filme que lo trajo de nuevo a México en el 2000, luego de casi una década trabajando en EU.
Entre faltas y marihuana
Cuarón encabezó la clásica porra del Goya universitario, luego de que una voz lanzó el primer verso.
El realizador, junto con Luis Estrada («El infierno» y «La ley de Herodes»), fue expulsado de la escuela por haber formado parte del corto Vengeance Is Mine, hecho completamente en inglés, algo que no fue bien visto por las autoridades de ese momento.
Durante la recepción del reconocimiento recordó sus años juveniles y el incendio de la Cineteca Nacional que acabó con el registro de muchos filmes nacionales y extranjeros que jamás se volverán a ver.
Cuarón contó que en 1982 vivía en una casa cerca del metro Tasqueña con otras cinco personas. Un día faltó a clases y quedó con un amigo para ir al cine a ver el filme La tierra de la gran promesa. Antes de salir decidieron fumar marihuana.
“Nos dimos el toque y vamos saliendo en la banqueta y comenzamos a ver humo a la distancia, era la Cineteca Nacional que se estaba incendiando y eso fue una tragedia”, recordó.
El cineasta lamentó la pérdida de buena parte del acervo y recordó el papel que desempeñó la Filmoteca de la UNAM tras el incendio.
“La Filmoteca desde su creación en 1960, que ha tenido el acervo más grande de Latinoamérica, por mucho tiempo ocupó el vacío”, señaló.
A la entrega de la Medalla llegó su hijo Jonás, su primogénito y quien ha seguido su carrera como director (Chupa y Año uña), así como su hermano, el escritor Carlos Cuarón (Rudo y Cursi) y su sobrino Mateo, músico.
Preservar la memoria del cine
Alfonso recalcó la importancia del resguardo y la protección de películas en el mundo pues, defiende, es lo más necesario para la historia.
“Mucho se habla de los cambios que está viviendo el cine entre sus paradigmas, entre lo digital, la exhibición y las plataformas, pero hay algo más grave que es la supervivencia de las obras del pasado”, advirtió.
El realizador explicó que todas las películas, sin importar el tiempo, tienen una fecha de caducidad en términos de resolución, por lo que necesitan trabajos de conservación.
“Se necesita un trabajo para que esas joyas de Alcoriza, de Buñuel, de Gavaldón, sigan viviendo para las próximas generaciones”.
La Filmoteca de la UNAM otorga esta medalla desde 1987 a quienes han contribuido al cine. Elaborada con plata recuperada del revelado de películas, la han recibido figuras como Francis Ford Coppola, Jodie Foster, David Lynch y Guillermo del Toro.
